En el pasado, no se confiaba en que las personas con síndrome de Down fueran independientes o tuvieran un trabajo. Sin embargo, muchos individuos afectados por el síndrome de Down llevan hoy vidas activas y con éxito.
La esperanza de vida de las personas con esta afección genética ha aumentado espectacularmente, y muchas viven hasta los cincuenta y sesenta años, lo que contrasta claramente con lo que ocurría a principios del siglo XX, cuando sólo se esperaba que una persona con síndrome de Down sobreviviera hasta los diez años.
Hay una vieja idea que afirma que una persona con síndrome de Down no podrá conseguir un trabajo ni vivir de forma independiente. Sin embargo, esa forma de pensar ya no es válida. Hoy en día, muchas personas con síndrome de Down trabajan y son autosuficientes.
Eso no significa que la edad adulta con síndrome de Down esté exenta de dificultades, ni que sea necesariamente igual que la edad adulta para quienes no padecen la enfermedad. A continuación, junto a nuestra colaboradora María Stroman, te comentamos cuáles son las dificultades frecuentes en las personas con esta afección y cómo la sobrellevan:
- Los adultos con síndrome de Down pueden elegir vivir de forma independiente o residir en hogares colectivos o con sus familias.
Las personas con síndrome de Down poseen una amplia gama de habilidades y capacidades. Son capaces de vivir por sí mismos, tanto si son totalmente autosuficientes en un estilo de vida en solitario como si coexisten con otros en situaciones de vida en común. Hoy disponen de numerosas posibilidades vitales que antes no conocían.
- Las personas diagnosticadas de síndrome de Down tienen capacidad para mejorar su educación y conseguir oportunidades de empleo.
Después de terminar el secundario, las personas con síndrome de Down tienen la opción de seguir estudiando. Mientras tanto, otras personas con síndrome de Down pueden optar por conseguir un empleo en su edad adulta. Los tipos de empleo que pueden conseguir se pueden categorizar de la forma que mostramos a continuación:
- Empleo competitivo
Estos puestos disponibles se parecen mucho a los que puede encontrar cualquier demandante de empleo. La clara variación es que las personas con síndrome de Down pueden trabajar en colaboración con especialistas vocacionales o de empleo para aclimatarse gradualmente a su puesto. Una persona con síndrome de Down suele beneficiarse del apoyo continuo de un especialista que supervise sus progresos.
- Empleo con apoyo
Este tipo de empleo es comparable a competir por un puesto de trabajo, pero ofrece apoyo a largo plazo para garantizar que la persona destaca en su puesto. Puede haber limitaciones de tiempo en cuanto a la duración del apoyo. Tanto el empleo competitivo como el empleo con apoyo tienen lugar en lugares de trabajo reales de la comunidad.
- Empleo protegido
Trabajar en este entorno implica a menudo colaborar con otras personas con discapacidad para realizar tareas administrativas, como llenar sobres para enviar por correo. Quienes se oponen argumentan que estos entornos fomentan la separación entre las personas con discapacidad y las que no la tienen.
En cuanto a encontrar el puesto adecuado para una persona, el paso crucial es reconocer el papel adecuado que se adapte a su personalidad. En determinadas circunstancias, como alguien con problemas sensoriales, puede que no rinda eficazmente en un entorno de oficina ruidoso y caótico. Por otra parte, para las personas que buscan movimiento constante, un trabajo sedentario no sería lo ideal.
Es esencial que los programas de empleo identifiquen los puntos fuertes de una persona y los emparejen con oportunidades que conduzcan a su felicidad, éxito y voluntad de asistir al trabajo.
Entre las preguntas clave para ayudar a determinar el empleo perfecto para una persona con síndrome de Down se incluyen: ¿Cómo me desplazaré? ¿Puedo llegar a tiempo al trabajo? ¿Me siento cómodo con el tipo de trabajo? ¿Confío en mi capacidad para realizar las tareas requeridas? ¿Qué otras formas de apoyo serán necesarias, y las proporcionará mi empleador?
- Los chequeos médicos deben continuar siendo recurrentes aún en la adultez
Es importante tener en cuenta que, a medida que envejecen las personas con síndrome de Down, la atención médica rutinaria y los seguimientos son de suma importancia.
Las personas afectadas por este trastorno genético corren un mayor riesgo de desarrollar diversas complicaciones, que van desde problemas gastrointestinales y apnea del sueño hasta obesidad, Alzheimer, leucemia y otros problemas de salud.
Mantener un estilo de vida saludable y consultar regularmente a un profesional médico son algunos de los métodos más eficaces para identificar y tratar precozmente las complicaciones de salud.
Las personas con síndrome de Down se enfrenta a desafíos diarios que una persona neurotípica quizás no. Sin embargo, es sumamente trascendente entender que con los avances del conocimiento sobre esta neurodivergencia, son cada vez más las oportunidades que tienen estas personas para afrontar los desafíos y construir una vida más independiente y autónoma.